ARGUMENTO

En una fría noche de invierno una joven llamada Eva Laurent encuentra en su habitación un extraño colgante que empieza a brillar en la oscuridad. Al principio no le da importáncia, ya que se piensa que es un regalo de su madre, pero poco a poco va a descubrir que aquel extraño objeto va a cambiar su vida por completo.


domingo, 4 de noviembre de 2012

CAPÍTULO 6

Capítulo seiiis :D Este capítulo es un poco más largo que los otros porque se van a desvelar algunas cosas jejeje espero que os guste y comentéis :)

- ¡No me lo puedo creer! ¿Cuando pensabais contármelo?
- No te enfades Eva, si acabamos de empezar a salir y...
- Venga Marcos que nos conocemos, si acabáis de empezar a salir ¿por qué os estabais besando? Seguro que no era la primera vez...
- Era la primera, en serio, tu hermano dice la verdad...
- Aún así me parece muy fuerte que os deje un rato solos y me encuentre con este panorama... ¡La próxima vez vuelvo con vosotros!
- Hay que ver que pesadita te pones... Venga va que no quiero que estemos enfadados, ¿nos perdonas?
- Está bien... Pero que sea la última vez.
- Prometido.
- Voy a hacer la cena, vosotros dos preparad la mesa.
Todavía no me creo lo que he escuchado... ¿Acabamos de empezar a salir? Osea que ahora Marcos es mi novio... Me gusta como suena. Supongo que debo haber sonreído mucho porque "mi novio" me ha mirado, se ha acercado y me ha besado.
- ¿En qué pensabas?
- Lo sabes muy bien.
Durante el rato en que hemos puesto la mesa los dos no hemos parado de tontear y Eva no dejaba de quejarse de que eramos muy empalagosos, aun así seguíamos a lo nuestro.
Para cenar había un plato de puré de calabacín con patatas y una ensalada buenísima. Cuando hemos terminado hemos recogido y preparado mi cama, que está a los pies de la de Eva, nos hemos lavado los dientes y por último nos hemos puesto el pijama. Pasado un tiempo, en el cual los tres hemos estado hablando sobre nosotros, nos hemos ido a dormir.
- Buenas noches Eva.
- Buenas noches Blanca... Oye, ¿puedo hacerte una pregunta?
- Claro, dispara.
- Vuestros padres... ¿Dónde están?
- No lo se... Desaparecieron cuando tenía unos cinco años.
- ¿Desaparecieron?
- Sí, bueno, verás... Por mucho que parezca increíble toda la gente de esta aldea antes vivíamos en una ciudad llena de bloques muy altos, tiendas de ropa, bares... Pero un día estalló una guerra. La gente corría por todas partes intentando escapar, pero muchos murieron en el intento... Unos cuantos de nosotros nos refugiamos en una casa en ruinas y un hombre encontró un amuleto muy extraño. Ese amuleto fué el que nos trajo aquí, con la
desgracia de que por el portal que formó solo pasaban personas, no objetos. Un tiempo después nos empezaron a salir estas orejas y días después nos dimos cuenta que servían para poder escuchar al bosque.
- ¿Escuchar al bosque?
- Sí, si estás atenta te darás cuenta que los árboles y las plantas de aquí hablan y se comunican contigo.
- Parece un cuento...
- Sí, un cuento con un final no muy feliz. Al descubrir lo seguro que era esto, un grupo de padres decidieron volver para rescatar a más gente y, para poder regresar, se llevaron el amuleto. Después de eso, jamás regresaron...
- Y como vosotros no teníais la "llave" para ir a buscarlos, os quedasteis aquí atrapados.
- Exacto...
- Yo... lo siento mucho...
- No te preocupes, por suerte tuve a Marcos a mi lado cuidando de mí.
- Sí, fuiste muy afortunada en eso. He pensado y... ¿puede que ese amuleto sea mi collar?
- ¿Qué? No... Bueno... No se... Es que...
En ese momento la puerta de la habitación se abre.
- Oye, es imposible dormir con dos cotorras como vosotras al lado. - Pone cara de burla.
- ¡No entres aquí sin llamar a la puerta! - Eva le tira la almohada pero Marcos es rápido y la coge al vuelo.
- Venga va a dormir que mañana estaréis muertas de sueño. - Le devuelve la almohada. - Buenas noches princesas.
Le damos las buenas noches y nos ponemos a dormir.


- Eva... Eva...
¿Qué es esa voz? ¿Quien me llama? ¿Estoy soñando?
- ¡Rápido! ¡Traed el carro de paradas! ¡La perdemos!
¡Como? ¡¿Quién se pierde? ¡¿QUÉ ESTÁ PASANDO!?


Noto un pequeño cosquilleo en la cara. Abro los ojos y me encuentro a Byron lamiendome la nariz. ¿Como ha entrado? Se supone que la puerta estaba cerrada... No, al parecer Blanca ya se ha despertado y la ha dejado abierta. Me levanto y corro la hoja que hace de cortina. Un rayo de sol invade la habitación. Después hago las dos camas y salgo de la habitación. Me dirijo al baño pero lo que veo me impide continuar. Es Marcos pero... ¡Está abrazando a una chica! Sin pensarmelo dos veces me dirijo a los dos con el propósito de saber qué está pasando.
- ¿Se puede saber quien es ella y por qué te está abrazando?
- Así que ya te has despertado, buenos días.- Me sonríe.
- ¿Buenos días? ¿El despertarme y verte abrazado a otra son buenos días?
- ¿No te estarás poniendo celosa?
- ¿Qué? ¡No!
Miento, estoy muy celosa, y mas al ver que la chica a la que estaba abrazado es alta, de ojos azules, con un pelo medio castaño medio rubio recogido en una preciosa y larga trenza y mucho mas guapa que yo.
- No tienes de que preocuparte, sabes que solo tengo ojos para ti. - Me sonrojo. - Ella es solo una amiga que, además, está casada.
- ¿Casada?
- Sí, perdona que no me haya presentado, me llamo Sarai y soy amiga de Marcos y Blanca desde hace mucho tiempo.
- Yo soy Eva, perdona por todo lo que ha pasado me he puesto nerviosa...
- No te preocupes, a mi me hubiera pasado lo mismo si otra estubiera abrazando a mi novio. - Las dos sonreímos.
- Eva, ¿por qué no te vistes y te vienes con nosotros? Ibamos a ir al mercado.
- Vale, esperarme un momento que me vista.
- No tardes que te conozco.
Marcos se acerca y me besa. De repente algo se mueve dentro del bolsillo de mi pijama . Al principio me asusto un poco, pero entonces Byron asoma la cabeza y sube por el brazo de mi chico.
- ¿Así que te habías escondido ahí? Tu dueño tendría que controlarte un poco más.
- ¿Qué insinuas? Anda ves a cambiarte que al final no salimos.
Después de cinco minutos ya he terminado de arreglarme y los tres salimos por la puerta. Por el camino me he comprado unas manzanas para desayunar y debo admitir que estaban deliciosas. Sarai me ha estado explicando como fue su boda y porqué se casó tan pronto, al parecer en este sitio a los quince años las chicas tenemos que buscarnos un marido para que nos cuide. Después de media hora caminando y comprando cosas para comer decidimos volver a casa.
- ¿Qué te parece el mercado? ¿A que es enorme? Yo conocí a mi marido aquí.
- ¿En serio? Vaya, lo vuestro ya era cosa del destino porque encontrar a alguien aquí es como buscar una aguja en un pajar.
Mientras Marcos y Sarai siguen hablando a mi me parece escuchar la voz de alguien muy familiar. Me giro y veo a mi padre hablando con una mujer que vende naranjas. Sin poder evitarlo salgo corriendo hacia él y empiezo a gritar y a llamarle.
- ¡Papá! ¡Papá espera! ¡Papá!
Parece que me ha escuchado porque me ha mirado y se ha ido corriendo. Yo le persigo pero entonces tropiezo con algo y caigo al suelo.
- Meaw...
¿Un gato? Me inclino un poco y veo a un pequeño gato de color negro con las patitas y el pecho blanco.
- Perdona gatito, ¿estás bien? - Lo agarro y lo pongo en mi regazo.
- No te preocupes, no creo que se haya echo daño. - Un chico alto de pelo castaño y un poco largo me ayuda a levantarme. - ¿Tu estás bien?
- Sí, gracias. ¿Eres el dueño del gato?
- Gata, sí, soy su dueño, la estaba buscando siempre desaparece.
- Lo siento no quería pisarla...
- No te preocupes, la culpa es suya por parase aquí en medio. ¿Como te llamas?
- Soy Eva.
- Encantado, yo soy Rubén y esta pequeña fiera es Raspberry. ¿Has venido sola al mercado?
- No... venía con mi novio y una amiga suya pero me he despistado y los he perdido...
- ¡Eva! ¡Eva!
- ¡Es la voz de Marcos! - Rubén se aparta y veo como él y Sarai vienen corriendo.
- ¿Donde estabas? Me tenias preocupado...
- Lo siento esque...
- ¿Así que tu eras la novia de Marcos? Vaya, creo que eres demasidao para él.
- ¡No seas malo con él!
- Perdona cariño, pero sabes que es verdad.
- ¿Cariño? - No me digas que él es...
- Veo que ya has conocido a mi marido y a nuestra gatita.
- Sí, sin querer me he tropezado con ella.
- Ya te he dicho que no pasa nada mujer, ¿por qué no os venís a casa y hablamos?
- A mi me parece bien, y de paso me explicas porque te has despistado.
Es verdad, casi lo olvido, papá estaba comprando naranjas a una mujer pero... ¿qué hace aquí? ¿Y si ha sido mi imaginación? No, estoy segura de que era él.



sábado, 20 de octubre de 2012

CAPÍTULO 5

¡Ya está el capítulo cinco! Este se lo quiero dedicar especialmente a mi mejor amiga Ana por todo su apoyo y sus consejos, ¡un besazo guapa! Y para mis lectores/as muchas gracias por vuestros comentarios y espero que disfrutéis leyendo este capítulo :)


(Parpadeo... Luz blanca y borrosa... Parpadeo...) A mi alrededor veo muchas sombras blancas, pero es todo muy borroso...
- Eva... Eva...
- ¿David?
- ¿Qué David?
Abro los ojos y veo la cara de Marcos. Me fijo mejor y le veo de rodillas en el suelo sujetándome entre sus brazos.
- ¿Qué ha pasado? - Intento incorporarme pero estoy muy mareada y vuelvo a caer.
- Tranquila, ¿te encuentras bien?
- Sí, bueno... Un poco mareada...
- Espera, que te llevo al sofá.
Se levanta poco a poco. Yo rodeo su cuello con mis brazos con miedo a caerme. Me mira y sonríe. Yo hago lo mismo. Despacio me tumba y se sienta a mis pies.
- ¿Puedo...?
- ¿Puedes?
- ¿Puedo... apoyar mi cabeza en tu pecho?
- Claro tonta, ven aquí anda.
 Me inclino y lentamente me apoyo en su fuerte pecho. Él empieza a acariciarme el pelo mientras me canta una canción que no conozco y me empieza a entrar el sueño.

- Eva... Eva...
Es otra vez la voz de Dav. Abro los ojos pero no está. Al principio me cuesta situarme y saber donde estoy pero poco a poco reconozco la casa de mi nueva amiga. Marcos también se ha dormido, que guapo está.
Me incorporo y acerco mi cara a la suya. Así es más perfecto aún. Cierro los ojos y empiezo a acercar mis labios a los suyos.
- ¡Toc toc! ¿Se puede pasar?
¡Blanca! Mierda, se me había olvidado que tenía que venir. Me levanto corriendo y abro la puerta.
- Hola Eva, hola hermano.
¿Hermano? Me giro y Marcos está detrás mío. ¿Cómo es posible?
- ¿Tu no estabas durmiendo?
- Llevo despierto todo el rato, la que te has dormido has sido tu. - Se acerca a mi oído y me susurra. - Tenemos algo pendiente.
Sin poder evitarlo me pongo roja como un tomate. ¡Me ha engañado! Cuando estemos solos
se va a enterar. Blanca nos mira de una forma extraña y curiosa. Su hermano la agarra de los hombros y la dirige al sofá antes de que empiece a preguntar.

- ¿Y bien? ¿Como está Lírio?
- Sigue igual...
- Perdón, ¿quien es Lírio?
- Es mi mejor amiga. La semana pasada se puso muy enferma y no sabemos como ayudarla.
- ¿Y el médico que dice? - Blanca agacha la cabeza.
- Que no tiene cura... - Marcos contesta y abraza fuertemente a su hermanita que no para de llorar.
- Lo siento, no tendría que haber preguntado.
- No te preocupes, yo aún creo que se puede salvar el problema es que el médico este nunca ha tenido un caso como este y coge el camino fácil.
- Yo... Estoy estudiando medicina, quizás pueda ayudar. - Blanca levanta la cabeza de golpe.
- ¿En serio?
- Sí, al menos quiero intentarlo.
 Salimos de casa y empezamos a caminar. La calle está llena de gente sonriente que nos saluda al pasar. Unos niños se acercan corriendo a nosotros y empiezan a bailar a nuestro alrededor. Blanca se agacha y les da una manzana a cada uno. El mas mayor le da las gracias y se van. Dos o tres minutos después llegamos a una casa blanca con un jardín precioso. Cruzamos una verja y un hombre de unos cuarenta años nos abre la puerta de la casa. Blanca nos presenta y Juan, así se llama el hombre, nos guía hasta la habitación de su hija. Cuando entro veo a una chica muy blanca tumbada en la cama y tapada hasta el cuello.
- Mira cariño, esta es Eva y viene a ayudarte.
- Hola, soy Lir... - Empieza a toser mucho. Tiene una voz muy, muy débil.
- Tranquila, no te esfuerces mucho.
Me acerco a ella y le pongo la mano en la frente. Esta muy caliente, ardiendo. Tiene que tener por lo menos cuarenta y dos de fiebre.
- ¡Rápido! Preparad una bañera de agua fría con cubitos de hielo.
Todos obedecen. Mi amiga y yo empezamos a desvestirla mientras su padre y Marcos esperan fuera. Las dos la llevamos hasta el cuarto de baño y despacio la metemos en el agua.
- Esta muy fría - Lo dice entre tiritos, me da mucha pena.
- Lo sé, pero es necesario para bajarte la temperatura.
Unos minutos después la sacamos, la vestimos y la volvemos a tumbar en la cama. Entonces empieza a toser mucho y Juan le acerca un vaso de agua.
- ¿Cuanto tiempo lleva con esa tos?
- Des de que terminó el invierno.
- ¿Terminó? Si estamos en pleno Diciembre.
- No... Estamos en Agosto por eso vamos en manga corta.
Es verdad, ahora que me fijo bien voy en vestido y en la calle hace mucho Sol, ¿como es posible?
- ¿Por qué preguntabas lo de mi tos?
- ¿Qué? Sí, verás necesito que te incorpores y te levantes un poco la camisa.
- Vale... - Apoyo mi oreja en su espalda y escucho como tiene los pulmones llenos de mucosidad - ¿Qué me pasa?
- Tienes una bronquitis y un principio de neumonía.
- ¿Qué es eso? ¿Es muy grave?
- No, tranquila, se puede curar solo tienes que tomar ventolín.
- Eva... - Blanca me llama por la espalda
- ¿Qué pasa?
- Verás... Aquí no tenemos de eso...
- ¿Como? Mierda... Ojalá pudiera traer de mi casa...
De repente noto como todos me mira, bueno, no a mí exactamente, están mirando... ¿mi collar? Agacho la cabeza y veo como de él sale na gran bola de color verde y azul.
- ¿Qué... Qué es eso?
- No lo se...
Acerco mi mano y el extraño objeto se posa en mi mano. Entonces una luz muy intensa empieza a brillar.
- ¡No veo nada!
- ¡Ni yo!
La luz se apaga. Todos nos miramos entre nosotros. Yo tengo el puño cerrado y noto algo dentro de él. Lentamente abro mi mano y en ella veo un bote de ventolín.
- ¡Ventolín! Lírio, ¡tengo tu medicina!
- ¿En serio? ¡Genial!
- Toma, cada ocho horas tómatelo y en un par de días vendré a verte.
- Muchísimas gracias por ayudar a mi hija.
- De nada, ha sido un placer.
- Eva, Marcos, vosotros ir tirando para casa que yo me quedo un rato más.
- Vale, no tardes hermanita.
Cuando llegamos a casa, me siento en el sofá y resoplo.
- ¿Cansada? - Marcos se acerca y se sienta a mi lado.
- Un poco.
- ¿Sabes? Eres muy buena doctora.
- Muchas gracias, pero aún estoy empezando, este es que ha sido un caso fácil.
- Bueno, no hay excusa. Además, a mi también me duele algo.
- ¿El qué?
- El corazón. - Se acerca y me besa suavemente en los labios.


domingo, 30 de septiembre de 2012

CAPÍTULO 4

¡Ya está aquí el capítulo cuatro! Perdón por la espera pero he estado un poco ocupada. Espero que os guste y que comenteis :) Besitoos.


La cortina blanca que separa mi camilla del pasillo se abre de repente. David aparece y se sienta junto a mis piernas.
- ¿Qué le ha dicho la doctora a tu madre?
- Te tienen que hacer más pruebas: análisis, un electroencefalograma, visitas al otorrino...
- Espera, me he perdido a partir de los análisis.
- Uff... A ver, te miraran la cabeza por si tienes algo que te produzca esos sueños y también los oídos por si los mareos provienen de algo interno.
- Vaya... ¿Y es necesario que me saquen más sangre?
- Sí, ya se que le tienes fobia a las agujas pero es lo que hay.
- Bueno, pues tendré que aguantarme un poco, no importa. Dile a la enfermera que estoy preparada.
- No te preocupes, no te lo harán hoy, tienes cita para pasado mañana.
- ¿En serio? ¿Me puedo ir a casa?
- No, te puedes ir a MI casa. Pasarás la noche con nosotros y si mañana estás mejor irás donde quieras.
- Pero...
- Ni pero ni para, te vienes y punto.
Asiento con la cabeza y entonces entra la doctora con Elisa, la madre de Dav. Me empiezan a explicar todo pero con palabras más complicadas y entonces me piden que me levante lentamente para irme a casa. Recojo algunas cosas que me había traído y nos vamos para el coche. Mario, el padre de David, está esperando en él. Cuando subo apaga la música y empieza a preguntar qué me han dicho. Tras una larga  charla llegamos a nuestro destino. Entramos por la puerta y yo me dirijo a la habitación a dejar las cosas, he venido tantas veces que se donde está todo. Me siento en la cama y observo mi maleta. Dentro de ella está el collar que me ha producido todas mis alucinaciones, ¿Para qué lo tiene mamá? No lo se pero pienso descubrirlo.
- ¿Qué piensas?
- ¿Qué? Nada. ¿Tú?
- En nada.
- Venga, eso es imposible.
- ¿Para mi es imposible y para ti no?
- Sí, porque yo soy especial. - Nos reímos.
- Hacía tiempo que no venias a mi casa.
- Sí... Desde lo de mis padres. Echo de menos las charlas que nos pegábamos sobre quién nos gustaba y tonterías nuestras.
- La verdad es que eran muy buenas, ¿te acuerdas de Laura?

- ¡Sí! Madre mía no se como te pudiste fijar en ella.
- ¡Y hablas tu que estabas colada por Pablo!
- ¡Esas cosas no se recuerdan! - Más risas y risas. - ¿Y ahora? ¿Quién te gusta ahora?
- ¿En serio lo preguntas?
- Claro.
- Pues... Hay una chica que me gusta desde hace tiempo... Pero no creo que yo le guste.
- Amanda, ¿verdad?
- ¡No! Pero si alguien muy cercana a ella...
- ¡¿Alícia?!
- Has dado en el clavo.
- No te preocupes que ya sabes que no se lo contaré a nadie, quizás tendrías que pasar más tiempo con ella.
- Ya lo intento... ¿Y tu? ¿A quién tienes en mente?
- ¿Yo? - En ese momento me viene a la cabeza Marcos sonriendo. Sin quererlo yo también sonrío.
- ¿Eso es un sí?
- ¡No! Es solo que me ha echo gracia el comentario ya está.
- Seguro... Voy a ayudar a mi madre a hacer la cena, tu haz lo que quieras el portátil está donde siempre.
- Gracias Dav.
- De nada pelirroja. - Se va y cierra la puerta.
Me alegro mucho de que mis dos amigos se gusten entre sí, seguro que dentro de poco empezarán a salir. Una duda viene a mi cabeza, ¿por qué he pensado en Marcos? No se, pero no me puede gustar ya que sólo es un sueño... Un sueño al que me gustaría volver. Justo cuando dejo de pensar eso mi maleta se abre sola y empieza a salir el collar brilla como nunca antes. Esta vez no pienso desmayarme.
- ¡David! ¡David! ¡Ven rápido!
La luz se apaga. Ya no veo el collar delante mío y tampoco estoy en la habitación. Sigo en frente del espejo del baño de Blanca y están picando a la puerta.
- Eva, ¿puedo pasar? - Es la voz de Blanca.
- Cl-Claro.
- ¿Qué te pasa? ¿Estás bien?
- Sí, bueno... No.
- ¿No?
- ¡No! ¿Qué hago aquí? ¿Por qué no paro de soñar con todo esto? ¿Qué narices me está pasando? ¡Quiero volver a mi casa! - Salgo corriendo del lavabo y entonces me golpeo con algo. Inmediatamente caigo al suelo y al fijarme un poco más veo que Marcos también se ha
caído y se está tocando la frente con una mueca de dolor.

- ¿Estáis bien?
- Sí, tranquila hermanita.
- Sí... Lo siento, no se que me ha pasado.
Los dos nos levantamos del suelo y nos sentamos en el sofá. Luego se me quedan mirando como si esperaran una respuesta o algo.
- ¿Y bien? ¿Por qué has salido así del baño?
- Es que... No se... Es muy largo de explicar.
- Tranquila, tenemos tiempo.
- Pues resulta que...
Empiezo a contarles todo lo que me ha pasado: lo de papá, que mamá está con él en Madrid, mis mareos, que estoy viviendo con David... Y que creo que todo esto es un sueño.
- Vaya... Siento muchísimo lo de tu padre... Pero te puedo asegurar que esto es real como la vida misma. - Blanca me pellizca en el brazo y yo siento el dolor. - ¿Ves? Sientes porque es real.
- Sí... Entonces, ¿quiere decir qué puedo viajar a través de los mundos?
- Se ve que sí, es genial ¿no? - Marcos me sonríe. Me encanta que haga eso.
- Bueno, se puede decir que sí.
- Oye, has dicho que dormías en casa de tu mejor amigo, ¿no? Eso es extraño... ¿Seguro qué solo sois amigos?
- ¿Qué? ¿A qué viene esa pregunta? ¡Claro que sí! Si a él le gusta otra. - ¿A qué ha venido eso? La verdad es que me ha gustado que se preocupara por eso...
- Vale, vale. Era solo curiosidad... - Aparta la vista como un poco avergonzado. Yo con mi mano le agarro la barbilla y lentamente hago que nuestros ojos se encuentren. Entonces le sonrío.
- Vale, me parece que aquí ya no pinto nada así que me voy a ayudar a Lírio. - Me mira y me guiña un ojo. - ¡Pasarlo bien!.
Blanca cierra la puerta y se va. Marcos y yo nos quedamos solos y mis mejillas se están empezando a sonrojar. Él se levanta y me agarra de la mano.
- ¿Vamos a dar un paseo?
Accedo sonriente y los dos nos dirijimos a la puerta. Noto un cosquilleo en la pierna y veo como Byron trepa hasta mi hombro. Un escalofrío recorre mi cuerpo y el chico que está a mi lado agarrando cariñosamente mi mano se da cuenta.
- ¡Jajaja! ¡Les has caído bien! No te preocupes que no te hará nada.
- Lo se pero... ¿No lo puedes bajar?
- Me temo que es demasiado cabezón, en cuanto lo baje volverá a subir así que haz como si no estuviera.

Hago caso y abrimos la puerta para salir. Entonces empiezo a escuchar como la voz de David me llama. No, por favor, no quiero volver. ¡Ahora no!

miércoles, 12 de septiembre de 2012

CAPÍTULO 3

¡Ya está aquí el capítulo tres! Esperamos que lo disfrutéis y nos dejeis comentarios para saber vuestra opinion, ¡gracias por leernos! :)

Hoy tampoco he ido al instituto. Quizás la doctora tuviera razón y estoy muy estresada. Entonces eso quiere decir que todo fue un sueño... pero es que todo fue tan real que no se qué creer, lo mejor es que duerma un poco porque esta noche ha sido muy mala. Justo cuando voy a coger el sueño suena en mi móvil Don’t give up my game de Auryn, lo que quiere decir que es mamá. Me levanto corriendo y descuelgo.
- ¡Mamá!
- Hola cielo, ¿cómo estás?
- Bien, bien, ¿y papá? ¿cómo está él?
- Todavía no ha despertado...
- … ¿Y para qué me has llamado? ¿Te pasa algo a ti? Normalmente me escribes.
- Sí, pero quería hablar un poco contigo y decirte que me voy a quedar unos días más, hasta que tu padre despierte. ¿Estarás bien?
- Claro, claro... Tu quédate ahí y llámame cuando se sepas algo.
- Vale, besos cariño.
- Besos mamá, adiós. - Cuelgo el teléfono.
Me siento en el sofá y apoyo mi cabeza sobre las rodillas. Empiezo a llorar y a pensar que ojalá pudiera desaparecer de una vez para dejar de sufrir. Entonces escucho como algo cae en la mesa. Rápidamente me levanto a mirar qué es y veo el collar de mamá, ¿cómo ha llegado aquí? Me acerco y cuando estoy a un centímetro de tocarlo empieza a brillar. Cierro los ojos.
Otra vez el mismo lugar, la misma puerta y el collar transformado. Esta vez no voy a tardar tanto así que abro la puerta. Camino un poco hacia esa aldea cuando oigo un portazo. Me giro y la puerta ha desaparecido, ahora solo hay bosque, un gran y largo bosque de árboles y flores gigantes. ¿Dónde estoy? Sigo caminando, todo está desierto, pero tengo la sensación de que alguien me sigue. Me paro en mitad del camino y empiezo a mirar a mi alrededor, nadie, absolutamente nadie. Vuelvo a mirar al frente y me encuentro con una chica mirándome fijamente. Es un poco más alta que yo, con un pelo largo y liso de color castaño que oculta unas graciosas orejas como de elfa. Sus ojos son grandes y verdes. Veo como de golpe se centra en mi collar y vuelve a mirarme a los ojos. Entonces empieza a chillar.
- ¡Es ella! ¡Es ella!
Y de repente de todas las casas empieza a salir gente, tanto niños como adultos. No entiendo muy bien que pasa pero esa chica se acerca a mi, me agarra de las manos y continúa hablando.
- Bienvenida al mundo perdido, es un placer que estés aquí. Si te parece bien puedes acompañarme para arreglarte un poco.
¿Arreglarme? Me miro de arriba a abajo... ¡Estoy en pijama! Y llevo unos pelos de loca y la cara sucia de llorar, que desastre.... Conforme nos dirigimos a su casa me doy cuenta que el vestido que lleva está echo de un material muy extraño... Como si fuera un pétalo blanco de alguna flor.
- Oye, no te he preguntado tu nombre, yo soy Blanca.
- Yo soy Eva. Encantada.
- Lo mismo digo. Bien, ya hemos llegado, pasa por favor.
- Hola hermana, ¿ya has llegado?
- Hola Marcos, sí y traigo a una amiga, trátala bien ¿vale? Se llama Eva.
- Bienvenida a casa Eva. - Asiento con la cabeza. No sabía que Blanca tenía un hermano, claro que tampoco la conozco mucho. Es un chico un poco más alto que yo, tiene el pelo un poco largo de color negro y unos ojos color miel. Él también tiene las orejas como su hermana y al parecer todo el pueblo, ¿serán elfos o algo así? Lleva una camiseta y unos pantalones verdes que parecen hojas, extraño ¿no? Y para colmo va descalzo. Esta gente es muy rara...
- Bueno Eva, mi habitación está por aquí, si quieres te presto algo de mi ropa y te peino.
- Vale, muchas gracias.
Llegamos a su habitación. Es pequeña pero acogedora. Abre un armario que hay al fondo y va buscando vestidos, al parecer aquí no saben qué es una camiseta y un pantalón. Finalmente saca un vestido amarillo de palabra de honor.
- Sí, este es perfecto para ti.
- Una pregunta... ¿de qué están echa aquí la ropa?
- De hojas y pétalos de flores. - Lo sabía. - Bueno, cámbiate y cuando estés lista me llamas, ¿vale?
Me quito el pijama y me pongo el vestido. Tiene una textura muy suave y la verdad me queda muy bien.
- ¡Blanca! ¡Ya estoy! - No hay respuesta. - ¿Blanca?
La llamo unas dos o tres veces pero no me escucha. Abro la puerta y salgo de la habitación. En el comedor solo está Marcos jugando con un pequeño... ¿hurón? Se gira y me mira.
- ¿Buscas a mi hermana? Se ha ido un momento a ayudar a una amiga, ¿necesitas algo?
- No, bueno sí, quiero decir... - Me pongo muy nerviosa, ¿por qué? No lo sé - Me iba a peinar.
- Pues va a tardar un rato, ¿por qué no vienes a jugar con Byron?
- ¿Así se llama?
- Ajá.
- Es bonito... Pero me dan miedo los hurones...
- No te preocupes, no te morderá y si lo intenta no le dejaré. - Se acerca a mi con su mascota en las manos y poco a poco me la acerca. El animal empieza a olerme pero yo estoy temblando. - No te preocupes, si tienes miedo él lo nota, acarícialo vamos.
- ¿Seguro que no muerde?
- Te lo prometo.
Lo empiezo a acariciar y como Marcos ha dicho el pequeño no me muerde. Después de un rato jugando con él aparece Blanca por la puerta. Parece que venga de correr porque está muy cansada. Su hermano se levanta y le trae un vaso de agua.
- Perdonar el retraso, ha habido complicaciones.
- No te preocuopes, deberías descansar un poco.
- No, primero terminaré de arreglar a Eva y luego ya descansaré. - Me agarra de la mano y me lleva a su habitación. - ¿Qué has echo todo este rato?
- Nada, he estado jugando con Byron y con tu hermano... ¿pequeño o mayor?
- Mayor. Vaya, tienes el pelo muy enredado.
- Sí... es que esta mañana no me he peinado.
Después de diez minutos me gira la silla y me pone en frente del espejo. Me ha echo un trenza que me recoge todo el pelo, pero el flequillo sigue en su sitio.
- ¡Me encanta! Nunca me había echo un peinado parecido. Ahora solo me falta el maquillaje.
- ¿Maqui qué?
- Espera, no me digas que no tenéis maquillaje para los ojos.
- No... Pero si quieres te los puedes lavar en el baño, está aquí al lado.
Entro en el lavabo y me lavo la cara. Alzo la vista y observo mi cara, parece triste... De golpe empiezo a escuchar Qué más da de Jadel. Miro al techo y de golpe me encuentro en el suelo de mi casa. Me incorporo de golpe y miro a mi alrededor, ¿dónde está el baño? ¿Y Blanca y Marcos? El teléfono sigue sonando.
- ¿Eva? ¿Estás bien? Has tardado mucho en contestar.
- Sí, es que me he desmayado otra vez y he tenido un sueño rarísimo...